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Ecuador: Garantizar una economía circular más resistente a COVID-19 en las Islas Galápagos

De qué se tra­ta:

El archipiélago de las Galápagos es uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta. Conocidas por haber inspirado la teoría de la evolución a través de la selección natural de Charles Darwin, las Islas Galápagos contienen algunos de los mayores niveles de endemismo de la Tierra. La conservación a largo plazo de este sitio del Patrimonio Mundial de las Naciones Unidas depende fundamentalmente de la capacidad de sus aproximadamente 25.000 habitantes para coexistir con su entorno natural.

En 2020, la pandemia de COVID-19 provocó el cierre total de la industria turística. El principal motor económico de las islas, que representa hasta el 70% del PIB de la provincia. La pandemia también interrumpió las cadenas de suministro que son fundamentales para los sectores locales de la agricultura y la pesca, que a su vez sustentan cientos de medios de vida y la seguridad alimentaria en Galápagos. Esta última combinación de problemas provocó una respuesta política desde los niveles más altos del gobierno para dar prioridad a la creación de nuevos puestos de trabajo sostenibles dentro de la economía circular resistente a la COVID-19 en Galápagos.

Poco después, Conservación Internacional (CI) y el gobierno provincial iniciaron un Proyecto Piloto para desarrollar y probar enfoques innovadores para aumentar la utilización de los residuos de mariscos en Galápagos. En la actualidad, el sector pesquero local genera alrededor de 2,2 toneladas de residuos de marisco a la semana, que posteriormente se eliminan en vertederos contaminantes de Galápagos. Encontrar oportunidades para utilizar estos residuos, como por ejemplo a través de la creación de un fertilizante orgánico conocido como "ensilaje", podría crear nuevos puestos de trabajo al tiempo que se reducen directamente los efectos contaminantes de los residuos de pescado que se desechan en los vertederos. Por lo tanto, el proyecto fue diseñado para abordar simultáneamente los problemas ambientales clave que han plagado los sectores de la pesca y la agricultura en los últimos años, al tiempo que genera nuevos beneficios socioeconómicos para los galapagueños locales.

Lo que está sucediendo:

Próximos pasos: Aprovechando los éxitos del Proyecto Piloto de utilización de residuos de mariscos iniciado en 2020, existe ahora la oportunidad de apoyar algunos próximos pasos críticos de la iniciativa, entre ellos

  1. Desarrollar un vídeo del proyecto de 3 a 5 minutos de alta calidad que resuma los resultados del proyecto, lo que puede ayudar a aumentar la viabilidad de este tipo de estrategias de utilización sostenible de los desechos del marisco.
  2. Probar un conjunto más amplio de aplicaciones para la utilización sostenible de los desechos de pescado, como por ejemplo para la alimentación del ganado.

Lo que he­mos lo­gra­do has­ta aho­ra:

En diciembre de 2020, CI completó los primeros ensayos de transformación de residuos de marisco en ensilado de pescado en Galápagos.

La solución de ensilaje de pescado contenía importantes nutrientes que pueden ser utilizados como fertilizantes -como el nitrógeno (2,96%) y el calcio (1,13%)-, así como un 21,93% de materia orgánica, que puede mejorar significativamente la salud del suelo. 

El equipo del estudio aplicó posteriormente el ensilaje de pescado en una explotación local de tomates y confirmó la eficacia del producto como fertilizante de fabricación local. Los ensayos agrícolas también pusieron de manifiesto la ventaja competitiva del uso de ensilado de pescado en comparación con el tratamiento de control y de fertilizante sintético.

Por ejemplo, la producción total de frutos de tomate en peso fue la más alta para el tratamiento de ensilado de pescado (131 libras), produciendo un estimado de 9-19% más de frutos de tomate que los tratamientos de control y de fertilizante sintético (110 libras y 120 libras, respectivamente). El ensilado de pescado también contiene muchos nutrientes diferentes que no están presentes en los fertilizantes sintéticos, como el calcio, y por lo tanto mostró un mejor rendimiento en términos de salud de la planta.

Para acceder al sabor y otros atributos culinarios de los tomates producidos con ensilado de pescado, se proporcionaron muestras a ocho chefs locales de Galápagos para que evaluaran cinco perfiles de sabor diferentes: dulce, salado, ácido, amargo y umami. Las pruebas a ciegas de seis de los jefes indicaron que los tomates tratados con ensilado de pescado eran más dulces, más jugosos y tenían mejor sabor que los producidos con fertilizantes agroquímicos.

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