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México: En busca de restos de naufragios en los alrededores de Isla Contoy

En realidad, Florian Huber y sus submarinistas están interesados en la exploración científica de los cenotes, un sistema de cuevas muy ramificado en Yucatán. Sin embargo, este arqueólogo subacuático también encuentra interesantes los numerosos restos de naufragios en las aguas poco profundas de los alrededores de Isla Contoy e Isla Mujeres. Una oportunidad que los Amigos de Isla Contoy tampoco quieren desaprovechar.

El potencial científico en torno a los hallazgos prehistóricos e históricos en Yucatán, es enorme. Gracias a las exploraciones en el sistema de cuevas se han logrado obtener nuevos conocimientos sobre los antiguos habitantes y el poblamiento de México. Los hallazgos de los cenotes pueden ayudar a entender mejor las concepciones religiosas, los ritos funerarios y los cultos sacrificiales de los mayas. La investigación en esta área de trabajo nos permite una mirada única a las interacciones entre el hombre y el medio ambiente. Gracias a un nuevo planteamiento de investigación, el proyecto contribuye, teniendo en cuenta la colaboración internacional e interdisciplinaria, a considerar y entender el desarrollo humano en México en un paisaje único.

 

La península de Yucatán constituye el punto más oriental del subcontinente norteamericano y ya en el siglo XV fue el primer sitio de encuentro entre europeos y los mayas que habitaban esta zona. La rica historia precolombina y colonial de esta parte del país está bien documentada y, desde hace algún tiempo, se encuentra en el centro del interés público.

 

Los emplazamientos arqueológicos como Tulúm, Uxmal, Cobá o Chichén Itzá (Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO desde 1988) son visitados cada año por miles de turistas. Los bienes culturales que se encuentran bajo el agua, por el contrario, son conocidos solo por unos pocos y han sido insuficientemente explorados hasta ahora. Yucatán es famoso por sus puntos de interés turístico, como la Barrera Arrecifal Mesoamericana, la Reserva de la Biosfera Sian Ka'an y las extraordinarias zonas de buceo y esnórquel en los alrededores de Cancún y Cozumel. La península es considerada como una de las zonas más importantes de yacimientos arqueológicos subacuáticos, cuyo abanico abarca dársenas de los mayas, barcos de la época de los piratas y carabelas o galeones de la época colonial española, así como hallazgos de naufragios de la historia moderna y reciente.

 

Por esta razón, en el marco del "Proyecto Integral para la Protección, Conservación y Difusión del Patrimonio Cultural Sumergido en la Península de Yucatán" del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), se documentan los yacimientos arqueológicos en su estado actual para poder aprovechar su gran valor científico, antes de que sigan siendo destruidos por saqueadores, buzos inexpertos o por los efectos del clima, como los huracanes.

 

Desde el año 2010, investigadores subacuáticos del Grupo de Trabajo de Arqueología Marítima y Lacustre (Arbeitsgruppe für maritime und limnische Archäologie - AMLA) participan también, en el marco del proyecto, en el registro de los restos de naufragios alrededor de Isla Mujeres, Isla Contoy e Isla Blanca. Durante la campaña 2011 pudieron visitarse y documentarse 14 sitios con restos de naufragios.

 

Museo subacuático

La réplica de un cañón siendo trasladada a su nueva ubicación.

Cerca del centro de visitantes del Parque Nacional "Isla Contoy" se organiza una exposición bajo el agua con réplicas y artefactos arqueológicos, los cuales constituyen una atracción especial para los turistas en las aguas poco profundas. Además de los artefactos ya existentes, en septiembre de 2011 se colocaron, con ayuda de globos elevadores, dos anclas y un cañón en un área frente a la isla apta para practicar el esnórquel, a unos 2 ó 3 metros de profundidad, para poder presentar los hallazgos marítimos también bajo el agua. En el caso de las anclas se trata de una sencilla ancla de cepo y de un ancla articulada de Trotman de mediados del siglo XIX. El cañón es del tipo llamado "culebrina". Este tipo de armas de fuego se usaba en las guerras navales, entre otros usos, y desde el siglo XV, gracias a su precisión y alcance, debido a su cañón de hasta 3 metros de longitud, han gozado de gran popularidad.

 

Con el transcurso del tiempo, estas réplicas se poblarán también de corales para permitir que surja un pequeño e interesante hábitat.